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¿Por qué discutimos tanto mi pareja y yo? | AbiertaMente

hace 12 horas
6 min de lectura

Qué hacer cuando se repiten los conflictos

Si te preguntas ¿por qué discutimos tanto mi pareja y yo?, puede que llevéis tiempo intentando resolver los mismos problemas sin conseguir cambios duraderos. Habláis, os enfadáis, os reconciliáis y, cuando parece que todo está más tranquilo, volvéis a encontraros en una discusión parecida.


Puede haber cariño, ganas de estar juntos y momentos buenos. Aun así, la repetición desgasta: empezáis a anticipar cómo terminará cada conversación o evitáis ciertos temas porque ya no sabéis cómo abordarlos.


Las discusiones pueden repetirse por motivos distintos: acuerdos que no se cumplen, necesidades diferentes, un reparto desigual de responsabilidades o una forma de hablar que aumenta la distancia.

Comprender qué ocurre requiere mirar sobre qué discutís, cómo se desarrolla la conversación y qué cambia después.

¿Por qué discutimos siempre por lo mismo?

Quizá la discusión empieza por la limpieza, el móvil, el dinero o los planes del fin de semana. Pero enseguida aparecen frases conocidas: No me tienes en cuenta, Todo depende de mí, Parece que nunca hago nada bien.


Aunque las situaciones se parezcan, conviene explorar qué mantiene el conflicto en vuestra relación.


El problema sigue sin resolverse


A veces, discutís de nuevo porque aquello que generó malestar continúa ocurriendo. Si habéis acordado repartir las tareas, pero una persona sigue organizando, recordando y comprobando que se hagan, la responsabilidad continúa recayendo sobre ella. Si habéis hablado de pasar más tiempo juntos, pero nunca encontráis espacio, la necesidad sigue pendiente.


En estas situaciones, hace falta concretar qué va a cambiar y comprobar si ese cambio se sostiene.


Tenéis necesidades o expectativas diferentes


Puede que una persona necesite más tiempo compartido y otra más espacio propio. Que entendáis de forma distinta la relación con vuestras familias, el uso del dinero o la intimidad.


Estas diferencias necesitan conversaciones en las que cada persona pueda explicar qué quiere, escuchar a la otra y valorar qué acuerdos son posibles. Algunos acuerdos tendrán que revisarse cuando cambien vuestras circunstancias.


La forma de discutir os dificulta entenderos


Una persona insiste porque siente que no recibe respuesta. La otra se cierra porque se siente desbordada o cuestionada. Cuanto más insiste una, más se retira la otra; cuanto más se retira, más urgente parece conseguir una respuesta.


Esta es una de las secuencias que pueden aparecer. Reconocerla permite observar qué hace cada persona, qué consecuencias tiene y dónde se podría introducir un cambio.

Comprender esa secuencia no significa repartir la responsabilidad por igual. Cada persona necesita hacerse cargo de sus conductas y del daño que puedan causar.


¿Es un problema de comunicación o hay algo más?


"Tenemos que comunicarnos mejor" puede expresar un deseo compartido. Pero conviene preguntarse qué significa en vuestro caso.

¿Os cuesta explicar lo que necesitáis? ¿Escucháis para comprender o para preparar una respuesta? ¿Podéis llegar a acuerdos? ¿Qué ocurre después?


También puede suceder que una persona se haya explicado con claridad muchas veces y siga sin encontrar respuesta. Pedirle que encuentre una forma todavía más cuidadosa de decirlo puede añadirle otra responsabilidad.


Por eso, además de revisar cómo habláis, merece la pena observar:

  • Quién suele iniciar las conversaciones difíciles.

  • Quién detecta y organiza las tareas y los cuidados.

  • Qué necesidades se atienden y cuáles se posponen.

  • Quién termina cediendo para que la discusión acabe.

  • Si ambas personas pueden decir que no y expresar desacuerdo con libertad.

  • Si los acuerdos se traducen en acciones.


Los problemas de pareja también están relacionados con las condiciones en las que convivís: los horarios, el cansancio, la economía, la crianza o el cuidado de familiares. Todo ello forma parte de la conversación.


Cómo dejar de discutir con mi pareja: qué podemos probar


Si existe disposición para revisar lo que ocurre y podéis hablar con seguridad, estas propuestas pueden ayudaros a empezar.


1. Elegir una situación concreta

Cuando se acumula malestar, es fácil intentar hablar de toda la relación a la vez. Una conversación sobre una tarea pendiente termina incluyendo las vacaciones, una discusión antigua y lo que ocurrió con vuestra familia.

Intentad empezar por un hecho reciente: qué pasó, cómo os afectó y qué necesitáis revisar.

Por ejemplo:

«Esta semana me he encargado de organizar todas las comidas. Estoy cansada de tener que decidirlo y recordarlo. Necesito que repartamos también esa parte de la responsabilidad».

Esto permite identificar una petición concreta y conversar sobre cómo responder a ella.


2. Comprobar qué ha entendido la otra persona

Antes de responder, podéis deteneros a comprobar si habéis entendido lo que os están diciendo:

«¿Lo que te está pesando es tener que estar pendiente, aunque luego yo haga la tarea?».

Escuchar de esta manera puede ayudar a precisar el problema. Comprender lo que siente la otra persona tampoco obliga a estar de acuerdo con todas sus interpretaciones.


3. Hacer una pausa cuando la conversación se desborda

Si estáis gritando, interrumpiéndoos o repitiendo lo mismo, puede ser difícil seguir escuchando.

Podéis proponer una pausa y acordar cuándo retomar:

«Ahora mismo me está costando seguir esta conversación. Necesito parar un rato. ¿La retomamos después de cenar?».

Es importante respetar la pausa y volver al asunto acordado. Si los temas se aplazan indefinidamente, siguen pendientes y el malestar puede acumularse.


4. Convertir las intenciones en acuerdos observables

«Voy a estar más pendiente» puede resultar demasiado ambiguo. ¿Qué significa en la práctica?

Un acuerdo útil permite saber qué hará cada persona, cuándo y cómo vais a revisarlo. Por ejemplo, asumir por completo una tarea incluye detectar cuándo hace falta, organizarla y realizarla, sin depender de recordatorios constantes.

También conviene comprobar si el acuerdo es realista y si ambas personas lo aceptan libremente.


5. Revisar lo ocurrido después de la discusión

Cuando baja el enfado, puede aparecer el deseo de pasar página cuanto antes. Sin embargo, quizá todavía necesitéis hablar del daño, reconocer una conducta o revisar un acuerdo.

Pedir perdón puede ser parte de la reparación. También lo es escuchar cómo afectó lo ocurrido y sostener cambios después.

Si las disculpas se repiten y nada cambia, es comprensible que dejen de resultar suficientes.


¿Discutir mucho significa que debemos separarnos?

La frecuencia de las discusiones, por sí sola, no permite decidir el futuro de una relación. Conviene atender a lo que ocurre durante ellas, al impacto que tienen y a la disposición de cada persona para asumir responsabilidades.

Podéis preguntaros:

  • ¿Podemos expresar necesidades y límites sin miedo?

  • ¿Existe interés por comprender cómo está viviendo la relación la otra persona?

  • ¿Hay cambios sostenidos después de hablar?

  • ¿Qué necesitamos para querer continuar?

  • ¿Queremos y podemos comprometernos con esos cambios?

El cariño puede coexistir con el malestar y con dudas importantes. La terapia puede ofrecer un espacio para explorar esas preguntas, sin dar por hecho cuál debe ser la decisión final.


¿Cuándo acudir a terapia de pareja?

Podéis consultar cuando vuestros intentos de abordar las dificultades no están siendo suficientes. Por ejemplo, si:

  • Discutís siempre por los mismos temas y termináis en el mismo punto.

  • Evitáis conversaciones importantes para no generar otro conflicto.

  • Los acuerdos se incumplen y aumenta el resentimiento.

  • Sentís distancia y os cuesta encontrar momentos de encuentro.

  • Existen dificultades relacionadas con la confianza o la intimidad.

  • Los cuidados y las responsabilidades generan un malestar persistente.

  • Estáis atravesando un cambio vital que afecta a la relación.

  • Una o ambas personas tienen dudas sobre continuar.

No necesitáis compartir una explicación de lo que ocurre para consultar. Escuchar esas diferencias puede ser parte del trabajo.


¿Qué se trabaja en terapia de pareja?

Las primeras sesiones permiten conocer qué os trae a consulta, cómo vive cada persona la relación y qué espera del proceso.

Según vuestra situación, el trabajo puede incluir comprender las discusiones que se repiten, revisar acuerdos, abordar dificultades de confianza o intimidad, explorar el reparto de cuidados y acompañar decisiones sobre el futuro.

Los objetivos se acuerdan con vosotros y se revisan durante el proceso. Pueden estar relacionados con mejorar la relación, valorar qué cambios son posibles o acompañar una separación.

Cuando existen miedo, amenazas, violencia o control, es necesaria una valoración específica que priorice la seguridad y determine qué acompañamiento es adecuado. Estas situaciones requieren una atención diferente a la de un desacuerdo cotidiano.


¿Y si mi pareja no quiere ir a terapia?


Puedes explicar qué te preocupa, cómo te está afectando y para qué te gustaría pedir ayuda. También puedes preguntar qué dudas tiene la otra persona sobre acudir.

La participación en terapia de pareja debe ser voluntaria. Si tu pareja no quiere asistir, puedes valorar un espacio individual para explorar cómo estás viviendo la relación, qué necesitas y qué decisiones quieres tomar.

No depende de ti conseguir que la otra persona se implique. Sí puedes buscar apoyo para ti.


Terapia de pareja en Puerta del Ángel, Madrid


En AbiertaMente Psicología ofrecemos terapia de pareja en Puerta del Ángel, Madrid, en la avenida de Portugal, 3, bajo izquierda, (siempre con cita previa!)


Os acompañamos a comprender qué está ocurriendo en vuestra relación, explorar las dificultades y construir objetivos que tengan en cuenta las necesidades de cada persona. Prestamos atención a vuestra historia, los cuidados, los límites, las desigualdades y las circunstancias que os rodean.


Si las discusiones se repiten y no sabéis cómo abordarlas, podéis conocer nuestro servicio de terapia de pareja en Madrid y contactar para consultar disponibilidad.

 
 
 

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